17 de mayo de 2015

Ya hay director para la adaptación estadounidense de Death Note.

Aquella persona cuyo nombre sea escrito en esta libreta, morirá.


Con esta frase empezaba una de las mejores series de animación japonesa que hemos tenido la oportunidad de ver quienes disfrutamos del anime y manga; Death Note.
           




Hace aproximadamente seis años, Warner Bros se hacía con los derechos de la serie para llevarla a la gran pantalla, pero por innumerables inconvenientes se había hecho imposible dicha adaptación… hasta ahora.
   

La revista  The Hollywood Reporter,  ha dado la noticia de que la compañía ya tiene director para llevar el manga escrito por Tsugumi Ōba, a la gran pantalla, y es Adam Wingard, quien ya ha dirigido películas con temática de terror-misterio, como: You’re the Next, VHS y The ABCs of Death.


La revista también informó que Wingard, comenzará con la adaptación del manga cuando termine su actual trabajo, The Woods, película que dirigirá para Lionsgate.


Tras reemplazar los guiones originales escritos por Charley y Vlas Parlapanides, Warner Bros, ha designado a Anthony Bagarozzi y Charles Mondry, como escritores de la película.
           





Death Note cuenta la historia de Light Yagami, el mejor estudiante de todo Japón, quien, tras llevar una vida aburrida y monótona, encuentra una Death Note –libreta de la muerte-, que fue tirada a la tierra accidentalmente por Ryuk, un Shinigami –dios de la muerte-, y que Light usará para acabar con los criminales más famosos de la tierra, para así, crear un mundo mejor, su mundo perfecto.

15 de mayo de 2015

Dónde comer y tomar en el DF.

Vivir dos años y medio en el DF me dio conocimiento para realizar un pequeño review  de su gastronomía callejera dirigida a clase media/baja, o sea, de changarros y restaurant-bars dos-tres nice. Hablaré principalmente de la zonas de Coyoacán, donde residí e Iztapalapa donde trabajé.
Comer en el DF, es “EL" tema de todo visitante, definitivamente la comida defeña crea una gran expectativa y en mí mucha emoción.
Es importante mencionar que por la variedad de comida, las personas vegetarianas tienen un gran abanico de opciones para comer en la capital, lo cual no es mi caso.
Coyoacán (Munch-land)
Si estás de visita por la delegación, seguro querrás conocer el centro, donde están ubicadas las dos plazas, si este es tu caso, primero que nada lleva un mapa, es muy fácil desubicarse, notarás que la plaza está rodeada de muchos puestos que venden una amplia gama de snacks, en lo personal recomiendo comer unos esquites, los que están situados frente a la farmacia del ahorro, los esquites no son más que un elote desgranado en vaso, solo que es hervido con chile y epazote, lo cual agrega un sabor maravilloso. Ya en el vaso se agrega mayonesa, limón, queso rallado y su respectivo chile; yo los pido “sin caldo” para una mejor consistencia. Después si sufres de un bajón energético, porque de seguro has caminado mucho, no dejes pasar la oportunidad de visitar el café Jarocho que cuenta con un amplio menú: desde tés, infusiones, pan dulce y por supuesto café. Si eres de esos que les gusta el café de patada fuerte, recomiendo el americano cargado.  En caso de que no hayas saciado tu hambre (porque de seguro se te antojó un churro relleno o unos pastes), puedes visitar el mercado ubicado en la calle higuera (mercado establecido) donde puedes conseguir unas quesadillas fritas riquísimas y un muy buen pozole a precios muy accesibles.

Un anuncio del Jarocho de División del Norte.


Por las tardes-noches en Coyoacán, para una plática rica y un ambiente tranquilo, recomiendo ir a la mezcalería La Botica, pedir un mezcal joven con una cerveza clara y un queso Oaxaca, las habas enchiladas y rodajas de naranja las invita la casa, todo esto ambientado por una rocola puesta en shuffle. La costumbre de combinar mezcal y cerveza definitivamente la adopté en el DF, aunque ya la conocía no era de mi gusto, definitivamente el clima del DF ayuda mucho para que tu gusto por la combinación florezca.

Celebrando un cumpleaños con un espadín semi-reposado en la mezcalería La Clandestina ubicada en La Condesa.
Foto por Jorge Gómez

Centenario 107, restaurant bar con buena variedad de cerveza, desde locales hasta importadas, cuentan con diferentes tipos de mezcales. Para comer me enteré que ahora ofrecen un menú diferente todos los días para la hora de comida, por las noches lo más pedido son sus pizzas y sus papas a la francesa con aderezos buenísimos, aunque su menú es bastante extenso. Excelente ambiente y buena música la mayoría del tiempo, se recomienda llegar temprano porque se llena.
La Bipolar, fiesta-guapacheo-gourmet, se pone hasta reventar, el dueño es Diego Luna entonces ya sabrás que tan pachecón está en todos los sentidos, comida, música y bebidas. Muy recomendable para ir a perder el glamour.
La Posta, si buscas un lugar mas nice, este es un muy buen lugar de pizzas hechas en horno de piedra y pastas, toda la comida que probé ahí fue deliciosa y sirven un créme brulée de pistache que hace el amor en tu boca.
Food Truck House Coyoacán, es un concepto de foodtrucks donde todos los días cambian de camiones para ofrecer más opciones, ambiente relajado y buena onda. En mi visita al lugar me decidí por probar la foodtruck llamada Tribeca donde me sirvieron un panini delicioso que tenía salsa de guayaba o algo por el estilo. Cierran a las 10 pm.




Un detalle es que todos los bares cierran a las 2 am pero, por el lado bueno, recuerda que en el DF la venta de alcohol es de 24/7 así que planea a donde vas a llevar la fiesta.
Changarros y/o puestos callejeros
Lo más importante, si vas a comer hazlo donde haya más gente, aunque mueras de hambre, es mejor esperar 20 minutos para que tomen tu orden, a pasar el día siguiente en el baño haciendo detox por garnacha.
Mis comidas callejeras más recomendables llámese puesto random o puesto de garnachas (quesadillas, gorditas, sopes, tlacoyos, tacos, huaraches etc.) son:
Quesadillas fritas, son algún tipo de empanada argentina pero a la mexican style. A forma de empanada/taco envuelven el guiso que tu gustes en masa cruda de maíz para después sufrir una condena de 3-4 minutos sumergida en aceite, se escurren un poco y son servidas con salsa verde o roja al gusto. Cualquier combinación de guiso con queso es una maravilla y no se diga si hay papa con longaniza (chorizo no tan molido).
Quesadilla Azul o Tlacoyo Azul, estos eran una opción “más light” ya que para elaborarse solo usan comal sin aceite, el tlacoyo (imagina una hoja de nopal hecho en maíz azul) relleno de haba, frijol o requesón y en la parte de arriba es tú elección ponerle nopalitos o quelites con queso rallado, crema, cebolla y salsa a tu elección. Una belleza.
Torta de tamal oaxaqueño rojo, llámenme rebelde, inconsciente o como quieran pero ese milagro era mi desayuno favorito, se que es una locura desayunar un tamal dentro de un pan, pero no te dan opciones de horarios, la doña solo se pone en la mañana y para las 9:30 am se acaban los tamales oaxaqueños (en el caso de Iztapalapa), aparte es algo super difícil de conseguir, porque todo mundo vende torta de tamal chilango y no de tamal oaxaqueño. Amplia recomendación si lo pueden conseguir. Yo si vuelvo a Iztapalapa a darme una.

Nunca pensé usar esta foto para un blog, pero en fin, esta es la torta de tamal oaxaqueño.



Comidas corridas
Es como sentirse en casa, la onda en esos lugares es que son bien baratos (de $40 a $70 pesos) y te sirven en 3 tiempos, es por eso que llegando al establecimiento (por lo general algún tipo de fonda), te sirven el agua del día y te van a preguntar ¿quieres consomé o crema?, es normal sacarse de onda porque por lo general la pregunta debe ser ¿que va a querer? así que mejor tú pregunta ¿que tienen de comida?”. Por lo general tienen tres platillos fuertes, pescado, pollo y res en presentaciones diferentes y sus complementos típicos como arroz, frijoles o ensalada, recuerda que si eres del norte estás acostumbrado a comer buenas carnes, sea pollo o res, lo mas seguro es que te decepcionen en ese aspecto, pero hay que ver el lado bueno: para eso sirven abundantes tortillas o pan y buenas salsas. De tercer tiempo viene un postre, pinche y pequeño pero nunca despreciable, algún pudín, durazno al almíbar o arroz con leche.
En lo particular yo siempre iba a una fonda llamada “La Canasta” (aka Mamá Canasta) División del Norte con Ave. America.
Tepito - La lagunilla
Súper recomendable ir a tomarte una o dos caguamas en vaso con chile para recorrer las calles de Tepito que es un laberinto. De comida buena me topé a una pareja de chavos medios hippies que horneaban pan para hacer baguettes y pizzas, yo elegí un baguette con pan que tenía aceitunas y por dentro llevaba tomate, arúgula y queso mozzarella , lo acompañe con un clericot que una chava vendía a manera de aguas frescas, las dos cosas estaban riquísimas y toda esta experiencia de sabores recorriendo un barrio peligroso. Estuve buscando a un holandés que vendía stroopwafels pero nunca di con él, a cambio, ahí fue donde por primera vez crucé mirada con un policía mientras yo bebía de mi cerveza en plena calle y el oficial ni se inmutó, obvio me sentí ultra punk. Recomiendo ir sábado o domingo bien temprano como a las 10 am, llegar ahí y salir a mas tardar 4 pm.
 
Así que les recomiendo que prueben todo lo que puedan y tengan buenas experiencias para compartir. Cualquier duda por aclarar me pueden contactar y con todo gusto responderé sus preguntas.
¡Provechito!

13 de mayo de 2015

Estación morada

1:50 de la mañana. Luz tenue en la habitación morada. Lo esperaba metida en la cama. Buscaba paciencia entre las sábanas, boca arriba, piernas flexionadas, tres o cuatro almohadas amoldándole la espalda. Entretenía el sueño leyendo un poco, mas el acto de la lectura era automático. Veía las letras, las reconocía, juntaba las sílabas, producía su sonido en la mente, pero el pensamiento estaba con él. En querer llamarle, y saber por el tono de su voz si la extrañaba. Preguntar si ya estaba cerca de decidir volver a casa. Por momentos olvidaba lo que estaba pensando, como si el lastre de la incertidumbre la aplastara en la nada. Miraba al vacío con los ojos fijos en el libro abierto, mientras las letras iban viajando al cerebro en un espiral infinito.
De repente un suspiro maquinal le hizo reconocer que estaba despierta y volvió a la lectura: “Usted perdone, ¿ha salido ya el tren?”
1:55. ¿Habrá salido? ¿se habrá acordado? se dijo. De repente el móvil incrustado en las costillas le dio ilusión a una llamada perdida. Lo tomó, iluminó la pantalla, pero no había nada más que una llamada imaginaria. Soltó el móvil descuidadamente y volvió al libro que había seguido reposando sobre sus rodillas. “Se ve que usted ignora por completo lo que ocurre”, leyó.
1:57. “Es tarde ya” musitó. Esta vez un escalofrío le recorrió el cuerpo y con otro suspiro involuntario clavó su mirada en la pared púrpura. Habían escogido juntos ese color, no deseaban estar rodeados de colores claros. Ella ya de grande siempre había odiado los colores pastel que encantaban a todas las niñas cursis de su época y él, que no quería imponer azules ni grises, propuso ese púrpura casi negro. Ella aceptó encantada porque siempre desde ya grande quiso ser fuerte y los colores de mujeres comunes no dicen eso. Recordó el día que ella pintó esa pared y con su pulso de maraquera se salió de los márgenes y manchó el techo. “Es un trabajo artesanal”, le había dicho a él cuando éste regresó del trabajo. Absorta en ese recuerdo, soltó una carcajada que retumbó en las paredes moradas y golpeó en el espejo. Se vio abrazada por él aquel día, querida, apreciada y hasta bonita a pesar de su aspecto desaliñado de pintora de brocha gorda.
2: 05. Con un suspiro profundo volvió al libro y leyó, “Está usted loco, yo quiero llegar a T mañana mismo”.  “Mañana, mañana, ya es de mañana”, se dijo. “Son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos”, tarareó aquella canción de Jara que a él tanto le gustaba. Esta vez tres suspiros cortos pero seguidos la hicieron buscar otra vez el móvil que se había perdido entre las sábanas. Moviéndose de un lado a otro, palpaba el colchón por debajo de sus piernas, a los costados, a sus espaldas, en el lado vacío y restirado de la cama y no encontraba nada. “¡Cómo es posible que se me pierda siempre aquí!”, refunfuñaba, "son los duendes, duendes son, eso son". Mientras buscaba, iba pensando en todos los objetos que había perdido antes en la cama y que un buen día aparecieron tirados debajo del tocador o metidos en el clóset. Decidió dar por terminado ese pensamiento pues era un misterio que jamás entendería. Terminó por ponerse de pie y extender varias veces las sábanas hasta que el móvil cayó al piso. Sin dejar de empuñarlo, con la mano libre dispuso nuevamente todos los objetos según su comodidad y se metió en la cama. Accionó el móvil, buscó su cara y con un leve toque ya estaba llamándolo. “Hola, en este momento no te puedo contestar pero déjame un mensaje breve y te llamaré lo más pronto posible”, se oyó en el auricular. “Otra víctima más de las frases robotizadas”, exclamó y aventó el aparato a los pies de la cama. “Piérdete a gusto”, dijo.
2:11. Quiso olvidar la grabación. Retomó el libro con ambas manos, intentando recordar hasta dónde había leído. No recordaba nada. Suspirando contrariada, tuvo que leer desde el principio, “El forastero llegó sin aliento a la estación desierta”. Parecía que con la búsqueda del móvil la sangre le circulaba debidamente, le había hecho recobrar la atención y siguió leyendo aunque estaba un poco agitada.
2:15. Terminaba de leer, “Una vez en el tren, su vida efectivamente tomará algún rumbo. ¿Qué importa si ese rumbo no es el de T”, cuando la sirena de una ambulancia la interrumpió. “Qué no sea de mi casa, que estén todos bien, que no sea de mi casa”, es lo que siempre pedía cuando escuchaba ese sonido de alarma. Poco a poco el bullicio ambulante se alejó. Nuevamente sus pupilas quedaron como petrificadas. Esta vez haciendo que veía hacia la puerta morada. “Nunca pongas la cabecera en dirección a la puerta de la recámara”, recordó que alguien le había dicho. No se acordaba ni por qué ni para qué. Sin embargo había hecho caso aunque se preguntaba si había entendido mal y debería haber hecho lo contrario.
2:19. Cerró los ojos fuertemente, por unos segundos mientras recobraba el sentido del tacto con las hojas rasposas del libro entre sus dedos. Abrió los ojos y reconoció que siempre había estado en la misma página. Vio las letras, las palabras, una tras otra y otra más. No podía entenderlas, como el tren a T que nunca llegaba. Con un suspiro de resignación cerró el libro. 
Ese cuento ya se lo sabía, Ese tren a T nunca llegaba.

12 de mayo de 2015


MANUAL PARA NO SEGUIR MANUALES

Desde la cuna a la tumba nos han enseñado a configurarnos a partir de modelos, patrones culturales, tendencias y otras cuantas enumeraciones que buscan simplificar la ya de por sí sencillez de lo infinito. Nos acostumbramos a seguir ordenes porque desde nuestro primer acercamiento a la vida estamos amparados por figuras externas que nos dibujan el camino y nuestros primeros esbozos de realidad.

Es lógico que en nuestra etapa de afianzamiento con la tierra necesitemos un guía para presentarnos y representarnos ante el mundo, pero el desarrollo de nuestro ser inicia en umbrales etéreos y desde esa misma cuna donde empieza a balancearse la realidad, nuestro ser interior se revela a través de lenguajes milenarios que los prejuicios de la adultez nos impiden comprender con exactitud.

Vivir en sociedad constituye un desafió para la diversidad, encajar en un grupo delimitado por brechas culturales hace que busquemos los modelos como una forma de acreditación, de decir soy apto para estar en el mundo porque sigo lo qué exige el mundo, y entonces los manuales se desbordan con un ímpetu que desearían las bibliotecas. Nos prescriben reglas para dirigirnos, formulas de belleza, de comportamiento y de pensamiento, sentires tergiversados por los conceptos, trampolines con salto a la anulación del ser.

Lo que es bueno para unos, no lo es para todos en la misma medida. La familia y la sociedad con sus medios de comunicación constituyen el primer muro que nos separa de nosotros mismos. Crecemos con ideales fabricados por otros, porque culturalmente no nos enseñan a escucharnos, a saber que dicen nuestras palabras y comportamientos.

 Cada alma tiene su diccionario personal, en ella los significados del mundo bailan de a cuerdo a lo que le hayan susurrado sus sentidos. No hay formulas exactas para vivir, la vida fluye de manera distinta en cada uno y por ende los espejos ajenos no revelan reflejos propios. Apersonarse de uno mismo es el único modo de despertar los sentidos, aprender a ser y estar en consonancia con el instante es la forma particular de despertar la existencia que establece sus conceptos en el ejercicio de la acción y los varía de a cuerdo a la voluntad eólica de las circunstancias.

 Quememos entonces las ideas preconcebidas que nos alejan de todo principio de conocimiento y consciencia. La única embarcación para regresar a salvo es saber que el  único manual que te puede enseñar como se vive la vida, es la vida misma.

Karla  Jazmín Arango Restrepo
@karlisjar






6 de mayo de 2015

Pinche perro

Salió de una casa con una emoción desenfrenada donde el grito efusivo de la gente estaba al borde de cada calle, corría con la pelota sacando driblings exagerados que ni él se la creía.
Topaba estrellas top del futbol soccer pero nadie le podía quitar el balón. Corrió y corrió.
Hasta que llegó a un terreno solo sin hierba sólo con superficie de tierra en donde se metió hasta al centro y se detuvo.
Puso la mirada enseguida, en la propiedad que le dividía una malla ciclónica de casi dos metros de altura, donde estaba un gordo perro negro esperándole.
Cruzaban miradas y el vato se lanzó con la pelota hacia dicha malla, trepándola con el balón adjunto al pie. Ya no parecía de esfuerzo humano.
Pero su cuerpo sí. 

Llegó hasta la máxima altura y el perro volador, a cada salto alcanzaba a darle jugosas mordidas.
La insistencia del pelado por superar el tramo era tanta que ya se daba como una necedad.

El público había desaparecido y sólo quedaba la toma de esta narración ante el vato y el perro. 

Después desistió, y ya con el fracaso y la buena madreada del fatdog regresó al centro del terreno.
Se escuchó un crujido de una puerta vieja de esas sin mantenimiento que estaba al final de la malla hacia el fondo.
Se abrió y este vato se acercó y al entrar un wey encarabinado le esperaba:
-Estás bien pendejo. Mira que venir hasta aquí.

Cortó cartucho y el visitante se echó a correr.
Éste otro venía tras él disparándole,
mientras el escenario cambiaba de color.

Ya era de noche. Se miraban raras las cosas en las calles. Como si el mercadito estuviera de moda pero
sin tanta gente.
Carros viejos de hace cuarenta años.
Vacilaban estacionados con motores encendidos y las luces apagadas. Todo se volvía blanco y negro.

Mientras estos weyes corrían tras sí mismos sin parar
como si no hubiese lugares dónde esconderse.
Corrieron un putero, bueno ni tanto, sólo hasta que llegaron a divisar una especie de arroyo medio seco con una mínima corriente, y más a lo lejos, una alta marea café que se acercaba.

El encarabinado ante esto paró quesque según, ya se le habían acabado sus municiones. Y regresó de donde venía.

El futbolero siguió corriendo en la misma dirección mientras acercándose al arroyo, veía cómo se acercaba la marea café.

La forma del arroyo estaba hecha como una ele.
Así: L.

Y él venía en la parte de abajo, donde se unen las dos líneas de la letra o donde cambia el sentido de la línea, como lo quieran ver. De arriba pa´bajo y pa´un lado.

El camino empezaba a terminarse y no quedaba de otra que tener que insertarse en la corriente para cruzar camino y seguir hacia otro destino que no fuera ni el mismo del que venía ni tampoco del arroyo mismo.

No había cuevas ni agujeros ni matorrales ni tampoco árboles que le hicieran favorcitos para un resguardito, aunque sea un pinche ratito.
Ni madres.

Pobrecito.


¿Pobrecito?
Pos si el wey tiene fuerzas desmedidas que más del 90% de este texto se la ha pasado corriendo.
Y no es ghanés ni etiopíe que viven de maratones.
Más bien parece extraterrestre.

Bueno, paró ante ese muro inventado quien sabe por quién y se orilló al arroyo.
Ya no sólo la marea se miraba café, sino todo lo visible que se alcanzaba a ver en este bonito y hermoso paisaje.
Pasado esto, se aclaró el color hasta quedar en un sepia familiar donde no existían las cámaras digitales.

-Ya se madreó el asunto- pensó.

Y vio cómo sus manos y su cuerpo y su ropa y todo
estaba al mismo tono que todo lo demás.

Se metió al agua, que con café por aquí y por allá no sabía si era lodo, mierda o sólo su color.

Pasó un rato.
Y ya bien entrado en ritmo acuático, alcanzó a escuchar gritos chillantes.
Era la venida, lo que se acercaba, porque cada vez era más la intensidad sonora.

-¿Serán bebés muertos del futuro?- pinche pregunta extraña que se hacía.

Entendamos que tragaba y escupía agua.
¿Sucia, venenosa, contaminada?: quien sabe.

Dicho al hecho, vio unos remolinos al aire como parte del camino de la corriente.
Esos sí eran en negro.
Como manchas peludas móviles.
El sonido cada vez se hacía más ensordecedor y si este vato era humano, creo que ya estuviésese hecho un sordo.

Miraba y miraba el movimiento negro del paisaje.
Hasta que difuminado un vapor que estorbaba el pedo, se clareó que eran jabalíes al aire, al agua, al aire, al agua, al aire, al agua, al aire, al agua, y así sin más cosa interesante.

Petrificada la mirada del vato por estar a punto de mezclarse entre ellos, parecía que le daba un infarto pero no, porque tomó una tranquilidad ya metido.

Un ser parecido al humano volando con animales y metiéndose al río. -Saca la plática, jabalí, y dime qué hacen aquí.

Y transformándose en jabalí, se le rompieron los huesos en desorden, los dientes, la nariz, saliéndole unos pinches colmillotes renacidos.
Cambió su sonido de parloteo humano en rechinidos
chillantes. Puro puto chillón.

Después desapareció el remolino hasta caer todos al río. Del más grande al más chiquito.
Y nadar nadándose unos a otros, amigos forever, campantes, apaciguados, yéndose en la corriente hasta allá quien sabe dónde y ni me importa.

Que ya sólo seguí tomando mi café negro en un restaurante viejo de monterrey para irme de esclavo.
Al pinche jale pues.
  

4 de mayo de 2015

Escribiendo

                                                                   Por @ZafiNarim



Las letras,
si un día me abandonan
quedaré en la nada.



¿Qué haré si no escribo?

¿Dónde me ubico, dónde entro?
Ya no hay lugar afuera para mí.


Me quedaría tiempo de vivir la historia
o cualquier otra cosa 
me quedaría tiempo. 

Crecí creyendo que la única forma de guardar mis ideas era escribiendo.
Y escribí y escribí y sigo escribiendo.

Mis manos, incluso sin mi vista, podrían seguir escribiendo.
Y a pesar de la muerte, me quedarán las manos
y seguiré escribiendo.

Y seguiré escribiendo, 
es lo único que sé y
lo único que me queda 
cuando lo pasajero cumple con su deber,
y pasa.


Suelo escribir sin bajar la mirada
a las letras instaladas en el teclado.
Parece que es alguien más a quien leo
y sigue escribiendo.



1 de mayo de 2015

Obsequio




Te regalo mi nombre, 
Ese que brota de tu boca
En susurros desvelados.

Te regalo mis ojos,
Cafés y limpios.
Esos que observan tu silueta,
Desnuda en la penumbra.

Te regalo mi boca,
Pequeña y frágil,
Esa boca que tortura tu sexo
Con desenfreno,
Y te sonríe con picardía.

Te regalo mis manos,
Con sus dedos largos y delgados,
Pinceles de obras de arte en tu espalda.

Te regalo mis pechos,
Redondos y grandes,
Montañas conquistadas por tus dientes,
Mi pezón derecho, mi amante,
Es tu campo de batalla.

Te regalo mis piernas,
Abiertas y pecosas,
Hogar de tu vientre,
Tu trinchera lujuriosa.

Te regalo mis pies,
Tan flacos y pequeños,
Andantes,
Seguidores fieles de tus huellas.

Te regalo mi sexo,
Húmedo y tibio,
Manantial que calma tu sed,
Manjar que cura tu hambre y alma.

Te regalo mi alma,
Arrebatada y salvaje,
Temperamental y soñadora,
Llena de ti.

28 de abril de 2015

Mi lucha (en contra de los conductores)

Casi todos los días tengo que salir a manejar, he manejado a cualquier hora del día o la noche
(no, no soy un taxista seduciendo a la vida)  y siempre me sorprende una constante en la carretera;
La estupidez humana.

Soy de esos que siempre tiene de que quejarse cuando sale al manejar, no estoy enojado con la vida, tampoco estoy amargado, solo tengo una especie de imán para la gente que no sabe manejar. Yo no voy por la calle mentando madres o cerrándome a los demás porque me rebasaron como lo hacen algunos animalitos por ahí, e incluso cuando se meten de mala manera al carril a lo mucho muevo la cabeza con una negativa, así como le hacen los padres cuando te regañan sin decirte nada y tú solo entiendes "estas bien pendejo", así exactamente.  

Me gustaría saber a veces que es lo que motiva este comportamiento, porque el hecho de querer llegar a tu trabajo o a dejar a tus hijos a la escuela no es escusa, les aviso, TODOS quieren llegar a su destino a tiempo, nadie se levanta pensando "-Que bonita mañana, ojala haya un chingo de trafico" a nadie le gusta, pero no todos eligen la opción neanderthal al manejar. 

En aquellos días que manejo nunca faltan tres tipos de conductores: 

  • Mirreyitus Velocidus: Joven que al traer el carro de papi (o a veces propio) quiere llamar la atención, por ende, maneja más rápido de lo normal aun sin necesidad de ello.                                        
  • Camionetus Doñitus: Señora que cree que junto con la factura de su camioneta pago las carreteras y puede manejar sin necesidad alguna de poner atención de los demás conductores.               
  • Choferis Taxibupendejus: Chófer del transporte publico que claramente no sabe manejar, pero que cree que es el mejor conductor de la ciudad por ganarle el pasaje a su competencia.


No creo que todos los jóvenes, señoras y chóferes manejen mal, pero sin duda es una constante, tal vez por falta de experiencia pero muchas veces es por valemadrismo puro. 

Gente que maneja así, aquí les dejo un mensaje: deben de empezar a entender que no son conductores de NASCAR, y jamas lo serán, ellos practican muchísimas horas al día, y lo más importante aun, saben manejar. Tampoco son protagonistas de pelicula de carreras callejeras, bajenle a su mame, porque su Tsuru 93 "tuneado" no me dejara mentir. Tampoco son mejores por llegar de un punto a otro más rápido que los demás, es muy estúpido que por ganar 5 segundos (que valen madre con el semáforo que encontraran a unos metros) se cierren a otros autos o rebasen por la izquierda, sintiéndose muy chingones.

Manejar es fácil, si se pone toda la atención en manejar, no vayan texteando no sean pendejos, es peligroso para todos en la carretera y si contestan llamadas que sea con el manos libres, no sean culos y gasten en uno. Tampoco vayan comiendo no mamen. No se maquillen, el hecho de que puedan hacer dos cosas a la vez no significa que pongan la atención requerida a ambas.  

Manejen a conciencia, si todos lo hiciéramos habría menos trafico, menos accidentes y mejor aun, llegaríamos de buen humor a nuestros destinos. 





PD: Creo que es secreto de estado pero les comparto; en las calaveras de la mayoría de los autos y en los faros también, incluyen unas lucesitas muy útiles que parpadeas y son de color naranja, me comentaron que sirven para decir a que lado viraras, lo sé es una locura, yo lo descubrí un día que moví por error una palanquilla cerca del volante.

19 de abril de 2015

¿Qué pasaría si habitantes del espacio llegaran al planeta y sólo pudieran aprender de nosotros mediante Internet?

Por @Engentada

Corre el año estelar 50978 desde la Tercera Restauración del Concilio Galáctico. Nos reportamos con nuestros hermanos del Alto Consejo después de una larga deliberación acerca del misterioso planeta 668-TBT-300, proyecto código 345B, misión que se nos otorgó al arrojarnos a la atmósfera del planeta: reconocimiento, investigación y monitoreo del desarrollo de las semillas de civilización que dejamos desde hace milenios.
Luego de pasar las primeras semanas ajustándonos a la atmósfera altamente tóxica del planeta, reagrupamos nuestras fuerzas y distribuimos labores, siendo la de estudiar a los habitantes del orbe una de las principales prioridades de acuerdo al código 345B.
Tras varios intentos fallidos de ponernos en contacto con los residentes, quienes resultan ser unas criaturas muy similares a las que se dejaron en el planeta en el Proyecto 03/490, dedujimos que no se han desarrollado mucho luego del tiempo transcurrido sin monitoreo, dado que en efecto siguen siendo hostiles y muestran ser temerosos hacia los elementos desconocidos para ellos (el compañero basok4 fue amenazado por un  TBTiano con una especie de arma primitiva de proyectil, como los que se usaban en nuestro glorioso planeta CX8 en los años del Caos).
Dado que tampoco nos fue posible entrar a las zonas de alta densidad poblacional, ya que después de tratar de trasladarnos nos vimos envueltos en algún tipo de pesquisa en nuestra contra, decidimos que era más fácil interceptar sus comunicaciones, y nos pudimos hacer con varios de sus dispositivos, los cuales muestran portentosos avances tecnológicos, lamentablemente demasiado avanzados y prometedores para la gente promedio que parece habitar TBT-300.
A continuación enlistamos un puñado de cosas que descubrimos sobre la civilización de los TBTianos mediante la exploración e intervención de sus comunicaciones:
-El planeta TBT-300 recibe de sus pobladores el nombre de “Tierra”. TBT-300 en adelante será referido con éste nombre. Los TBTianos (en adelante “terrícolas”) son criaturas altamente ineficientes que desarrollaron una forma extraordinariamente ineficaz de explotar los recursos que naturalmente la “Tierra” les otorga, poniendo incluso en riesgo de destrucción total los ecosistemas y la riqueza de su entorno. La contaminación de la atmósfera son gases tóxicos generados por la producción masiva de consumibles, los cuales intercambian por metales blandos. Al parecer, los terrícolas se impresionan fácilmente por cualquier cosa lo suficientemente brillante o reflejante.
-Investigando su red de información global, descubrimos que hay dos cultos principales desde pocos miles de años después de que los sembráramos en la “Tierra”. Los gatos son la deidad principal de su planeta, al grado de que toman imágenes de su mascota y la colocan en su sitio de culto principal, cuyo nombre es “instagram”. El otro culto que ahí observamos es, curiosamente, a los alimentos, sobre todo a los que aún llevan encima su marca de distribución, y la “pizza”: una tortilla plana de pan con ingredientes encima.
-Los terrícolas no se comportan muy distinto a cuando eran simples y huidizas criaturas que vivían dentro de cuevas y registraban sus hazañas en el muro de éstas.
Curiosamente todavía después de tantas centurias siguen escribiendo en “muros”, con la diferencia de que ahora cada quien tiene un “muro” personal en su red de información, donde escriben y registran cosas de total irrelevancia para su comunidad. Las hembras solteras son un caso particularmente interesante, ya que registran su “estado de ánimo” y al parecer escriben a propósito cosas de nivel anímico bajo para que sus compañeras hembras solteras las animen. De igual manera sucede con sus fotogramas, en donde la hembra soltera suele poner una especie de título aludiendo a su poca atractividad hacia los machos de su especie, y otras hembras solteras suelen acudir a su apoyo, en una especie de ritual de auto-valoración inverso muy extraño y algo ilógico para nosotros.

-Los terrícolas suelen admirar a machos o hembras de su especie que marcan el ideal de apareamiento. No importa si lo único que hacen es lograr aparecer en fotogramas con apariencia remarcablemente ideal, o un esbozo muy básico de nuestro sacro ritual del canto, o nada en absoluto. Lo que cuenta en su sociedad visual es ser el ideal reproductivo a imitar tanto para hembras como para machos.

-Tampoco parece que el común de la población tenga ideas propias, obedecen a una mentalidad colectiva en donde todos dicen que son distintos entre sí pero actúan exactamente del mismo modo en su red colectiva. Escriben cosas similares, y al parecer buscan ser visualmente parecidos unos a otros.

-Unos pocos individuos al parecer aislados de la sociedad buscan en su red de comunicación sembrar confusión y pánico entre los terrícolas de mentalidad más simple. Se hacen llamar “trolls” y según el resto de la población son criaturas despreciables.


Luego de este informe, esperamos que los refuerzos y suministros prometidos desde hace varios meses finalmente lleguen a nosotros, adjunto a esta videocomunicación pusimos nuestras coordenadas de ubicación para que en caso de no aparecer ningún refuerzo, la comunidad estelar sea tan amable de dar por finalizada nuestra misión en este planeta sin sentido.

16 de abril de 2015

Supercalifragilisticoespiraliheróico

Intento de crónica comiqueril (parte 1 de 2)


Monterrey, 1986.

Mi viaje a otros universos lo separaba solo el cruce de una calle. Casi en la esquina de Juarez con Tapia, justo antes de llegar al Teatro Calderón, a un lado de una Tepachería sin nombre, estaba una revistería a la que acudía puntualmente al salir de la escuela al mediodía. Y le digo revistería por llamarla de alguna forma. En realidad el local era más bien una rara mezcla de taquería, tienda y revistería, de hecho creo que las revistas eran más bien para darle uso a una pared en la que no cabía ninguna otra cosa.

Dependiendo de mi presupuesto, entendiéndose por presupuesto las ferias que olvidaban mis papás pedirme, era que decidía que revista comprar. En un buen día me iba con hasta 6 revistas a casa pues en realidad eran baratas.

Abundaba la oferta de libritos estilo "Sensacionales", que iba desde aventuras de traileros hasta eróticas, pasando por géneros del viejo oeste donde El Libro Vaquero era el rey indiscutible. Mi favorita era el "Sensacional de Horror" que por un tiempo fue mi vicio, hasta que luego descubrí que en realidad eran re-fritos de historias de H. P. Lovecraft y E. A. Poe.

Luego venían los cómics como Simón Simonazo, El Tranzas, Capulinita, El Mil Chistes. Me gustaban mucho, sobre todo el primer título. Sé que en algún lado aun conservo la credencial de miembro de la Chizz Army.

El género de Lagrimas y Risas, Kalimán, Rarotonga, Memin Pinguin, etc. nunca fueron muy de mi agrado. En mi mente el género era "las revistas sepia". Solo la portada era muy colorida, pero al abrirlas descubría que todo su contenido no solo estaba impreso en blanco y negro, sino en un horrendo color sepia. Sentía que me estaban engañando y las dejaba de lado.

Finalmente llegaba a mi sección favorita de superhéroes. Obvio que Superman y Batman eran los dos títulos imprescindibles para mí. Me tocó vivir el universo pre-Crisis, con un Superman capaz de sacar de órbita planetas con su fuerza y un Batman regresando apenas a sus oscuros orígenes, más violento y siniestro. Atrás había quedado el daño hecho por las caricaturas de Los Superamigos, y estaba por iniciar el gran parte aguas que fue Crisis en las Tierras Infinitas, recordando que acá en tierras mexicas nos llegaban con retraso las historias y se vino editando tarde.

DC tenía todo lo que me gustaba. Cómics de equipos de héroes que se la pasaban yendo y viniendo del futuro lejano como La Legión. Títulos "raros" como Ragman y Manbat. Crossovers tan locos como la pelea de Superman VS Mohamad Ali o con Captain Carrot (un super-conejo). Y unos Teen Titans que aún conservaban forma humana antes de ser híper-caricaturizados. Había cierto humor absurdo implícito en DC aquellos días, cosa que se ha perdido hoy, quizá con excepción de The Flash.

Marvel para mí se reducía a tres títulos: Spiderman, Fantastic Four y Avengers. La muerte de Gwen Stacy, el nacimiento de Franklin Richards y Hércules como parte de Avengers, haciéndosela de tos a Thor. Si, con Avengers Stan Lee se tomó muchas libertades, pero ejecutado con un humor muy a su estilo. Ha sido refrescante ver que este humor Marvel lo ha sabido trasladar a sus filmes.

A la vuelta de la esquina estaban por venir los 90´s y el boom comiquero que se fue tan rápido como llegó. Pero esa, es otra historia.

...continuará

 
biz.