Eduardo Caccia hablaba hace poco sobre la decadencia que está ocurriendo con la paciencia.
El que la espera esta disminuyendo a raíz de cosas como la tecnología en la que ha sido partícipe fundamental en esa menorización.
La particularidad de ese tema creo que no ha sido discutida ampliamente porque los que podamos presumir que aún poseemos esa cualidad, hemos caído en la ambigüedad.
Denostamos simplemente que debería ser una virtud para las nuevas generaciones y que ocurriera hereditariamente o que simplemente, en los entornos de educación o crianza debiera bastar para ello.
Ni siquiera incluimos también que el servicio de las comidas rápidas por ejemplificar algo, han sido los parámetros que permean dicha contrariedad.
De qué le sirve esperar a alguien bajo el término de ´las cosas que llevan tiempo, son las más recompensables´, si por otro lado nuestras actividades permiten reconfontar situaciones u obtenciones beneplácitas en sólo un instante.
No basta hablarlo o decirlo, basta tener la certeza en una acción que sea método de aplicación en la cosa más mínima que hacemos de la vida diaria.
Me he dedicado a buscar libros o artículos difíciles de conseguir para gente que no tiene tiempo o que simplemente no le interesa indagar personalmente, reliquias u objetos de la parte final donde aún no nacía el internet, y aunque los resultados han sido de todo tipo, las reacciones a éstas ha sucedido de forma tan predecible, que dependiendo de cada generación para las que me encomendé dichas búsquedas, me invitaron a festejar con una sopa instantánea o con un puchero.
Falseamos búsquedas de contenidos cuando en realidad de lo que no pasamos es de la simple superficialidad como se ha estacionado al menos, en los últimos veinticinco años.
Mientras no aceptemos que buena parte de la esencia que somos, siga perteneciendo o adaptándonos a las inventivas más novedosas que nos caen como bombas sin ser claros en lo que nos hemos convertido, no podremos ser ese valor que decimos pero que evadimos en el acto.
Alejemos la dependencia de nuestras rutinas y veamos de qué cuero salen más correas.
6 de febrero de 2016
19 de enero de 2016
Temporada Invierno 2016
By
Mayra Arteaga
1/19/2016 11:50:00 p. m.
ajin, anime, bajar, boku dake ga inai machi, download, episodios, Mei
Por @engentada.
Aunque mi vida laboral absorbe ya la mayor parte de mi tiempo, aún encuentro momentos (como mi kilométrico recorrido en transporte público) para darle prioridad a las cosas de la vida que realmente me importan.COMO VER ANIME, POR EJEMPLO.
Hoy, a falta de un mejor tema qué cubrir, les traigo mis descubrimientos para la temporada de anime que acaba de abrir hace poco más de dos semanas. Las dos siguientes son, (en mi humilde y no completamente errada opinión) las mejores propuestas de esta temporada.
BOKU DAKE GA INAI MACHI.
Satoru es un dibujante de manga al cual rechazan repetidas veces de una editorial, porque sus historias no transmiten nada de su personalidad. Satoru comienza a preguntarse por qué no es capaz de dejar que nadie vea su verdadero yo, y durante esta introspección conocemos su rutina diaria trabajando en una pizzería.
Un día, mientras reparte pizza, Satoru experimenta un extraño fenómeno que se ha repetido a lo largo de su vida, al que él llama "Revival": vuelve a vivir los 5 minutos anteriores a que alguna vida corra peligro de terminar. En esta ocasion, logra salvar a un pequeño de ser atropellado por un camión, con consecuencias bastante malas para él. A lo largo de todo el episodio, y con ayuda de su madre, va recordando puntos clave de un suceso importante de su vida, que probablemente contengan la respuesta de un crimen cometido 20 años atrás.
NO LE DIGAN A NADIE QUE LO CONSIGUIERON AQUÍ.
AJIN.
17 años atrás, se descubrió el misterio de una nueva raza: los "ajin" son criaturas inmortales con apariencia humana. Su presencia ha desencadenado batallas y un despliegue de seguridad ultra secreto ha sido puesto en marcha para preservar la superioridad de la raza humana.Kei es un chico de preparatoria al que realmente no le interesa gran cosa aparte de estudiar y ser un buen ser humano. Casi ha olvidado el extraño incidente que su hermana y él presenciaron años atrás, y también casi ha logrado evitar que lo relacionen con su mejor amigo de la infancia. Sus compañeros de clase se muestran muy entusiasmados por cobrar la recompensa que ofrecen por entregar a un ajin, pero el principal problema es que uno no puede probar que otra persona lo sea, a menos que no pueda morir.
El hecho de que este anime esté generado completamente a computadora es otra de las cosas en sumo interesantes del mismo. Puede que este estilo de animación no termine por acomodarnos a todos, pero hemos visto fusiones interesantes como en el caso de Owari no Seraph, así que hay que saber pasar por alto los detalles que nos incomodan y disfrutar de una historia que, bien llevada, tal vez se convierta en uno de los más famosos animes de este año.
POR FAVOR NO DESCARGUES NADA DE ESTE ENLACE.
¡Ojalá los disfruten!
6 de enero de 2016
Perorata
No soy la única persona en este planeta.
De hecho somos varios.
La coincidencia viene en estar de acuerdo en estar en desacuerdo que el resto, usen su celular al momento que ingieren sus alimentos.
En los últimos meses, ha habido un creciente déficit alimentario en el que se ha manifestado que llegan pedazos de sus smartphones a sus estómagos.
Esto ha hecho evidente, que las modificaciones puedan estar sucediendo en el cuerpo humano.
Hemos visto cómo la frialdad se ha apoderado en una gran cantidad de gente. Sucesos como matanzas de algún ser vivo han pasado a ser parte de la cotidianidad.
O también por ejemplo, cómo un vegano, entre otros, no siente emoción alguna al comerse una de las plantas en su vida diaria.
Las relaciones que tenemos con nuestras mascotas o en su bien, en su estatus como hermanos o gran parte de nuestra familia que son, se han ido degradando. Denostamos estar dejando de ser primitivos para ser neo-primitivos.
Que las cosas básicas al desatenderlas las estamos fusionando con cosas que ahora permitimos se apropien de nuestra vida misma.
La ingesta de productos que no fueron hechos para ser comidos, lo estamos realizando y no sabemos hasta qué punto podamos convertirnos en algo que tal vez nunca llegamos a considerar.
Por otro lado, los microbios que estamos generando al acumular de otras actividades que antes no sucedían, nos están permeando.
La globalización que con tanta alarma se mencionó en la década de los noventa, ni siquiera ya ha tenido lugar a una discusión creativa, puesto que ya ha sido solidificada.
Seguiremos creciendo pero ya no de una forma única. Sino con rasgos desconocidos que posiblemente ni después de la vida, sabremos deducir.
Elijamos una vida difícil.
Si las generaciones anteriores pudieron lograrlo, nosotros también podremos hacerlo.
Sólo mirémonos a nosotros mismos, antes de que sea demasiado tarde.
De hecho somos varios.
La coincidencia viene en estar de acuerdo en estar en desacuerdo que el resto, usen su celular al momento que ingieren sus alimentos.
En los últimos meses, ha habido un creciente déficit alimentario en el que se ha manifestado que llegan pedazos de sus smartphones a sus estómagos.
Esto ha hecho evidente, que las modificaciones puedan estar sucediendo en el cuerpo humano.
Hemos visto cómo la frialdad se ha apoderado en una gran cantidad de gente. Sucesos como matanzas de algún ser vivo han pasado a ser parte de la cotidianidad.
O también por ejemplo, cómo un vegano, entre otros, no siente emoción alguna al comerse una de las plantas en su vida diaria.
Las relaciones que tenemos con nuestras mascotas o en su bien, en su estatus como hermanos o gran parte de nuestra familia que son, se han ido degradando. Denostamos estar dejando de ser primitivos para ser neo-primitivos.
Que las cosas básicas al desatenderlas las estamos fusionando con cosas que ahora permitimos se apropien de nuestra vida misma.
La ingesta de productos que no fueron hechos para ser comidos, lo estamos realizando y no sabemos hasta qué punto podamos convertirnos en algo que tal vez nunca llegamos a considerar.
Por otro lado, los microbios que estamos generando al acumular de otras actividades que antes no sucedían, nos están permeando.
La globalización que con tanta alarma se mencionó en la década de los noventa, ni siquiera ya ha tenido lugar a una discusión creativa, puesto que ya ha sido solidificada.
Seguiremos creciendo pero ya no de una forma única. Sino con rasgos desconocidos que posiblemente ni después de la vida, sabremos deducir.
Elijamos una vida difícil.
Si las generaciones anteriores pudieron lograrlo, nosotros también podremos hacerlo.
Sólo mirémonos a nosotros mismos, antes de que sea demasiado tarde.
19 de diciembre de 2015
La cena.
Microficción.
Por @Engentada
La plática se convirtió en discusión, la discusión en
debate, y el debate en plática mundana entre platillos navideños y refulgente
cubertería. En el comedor no había nada especial. Era otro comedor más de una casa estándar, con decoración y amueblado un tanto anticuado, característico de las casas heredadas de algún familiar.
El reloj avanza, cada vez las manecillas se ubican más y
más cerca de la media noche. Miradas nerviosas dirigidas de tanto en tanto al
reloj indican que probablemente esta noche él tampoco vendrá. Lo han esperado
tantas veces, tantos años, que ya les cuesta trabajo recordar la razón por la
cual lo esperan, pero igual lo hacen. Es su amigo, y nunca podrían perdonarse
el olvidar considerarlo por completo en estas reuniones tan importantes, que
solo ocurren una vez al año. Naturalmente, terminan por cenar sin él, pues la
comida se enfría. Naturalmente, comienzan a resignarse al hecho de que este año
será otro año más que no lo verán. Las anécdotas se terminan. Los ánimos medran
y las energías se agotan cuando en el reloj del comedor suenan las doce.
Todos se levantan y felices, pero al mismo tiempo
nostálgicos, comienzan a abrazarse unos a otros. Una de ellas comienza a llorar
y los demás sonríen, incómodos, incapaces de descubrir por qué también ellos se
sienten así. Jorge no ha llegado otro año más, y aunque todos están aquí, sin
él hay algo que falta, sin él es como si las cosas se sintieran incompletas. Uno
de ellos comienza a preguntarse por qué siempre deciden esperarlo a pesar de
que jamás llega.
Jamás.
Una palabra extraña.
Jamás.
Una palabra extraña.
¿Jamás llega? ¿Cuánto tiene que no lo ven? Los
cuestionamientos empiezan a flotar en el aire, ahora entre todos, en sincronía.
A pesar de la inquietud sirven el vino. El último brindis de la noche, como de
costumbre, es también para el que no llegó. Aunque no entiendan por qué.
¿Cuántos años tiene que Jorge no llega a las reuniones? ¿Por qué nunca llama
para avisar que no vendrá? ¿Llamar?
Uno de ellos voltea a mirar a su alrededor mientras los
demás alzan sus copas. Están en su casa. En casa de Jorge. La casa a la que
nunca llega. Siempre se han visto aquí, desde que recuerda, pero no recuerda
que nadie les haya abierto la puerta. No recuerda que alguien los haya invitado
a pasar. No recuerda cómo llegaron, ni sabe quién trajo qué platillo. Pareciera
que todo en el universo se resumiera a
éste preciso momento, la cena de navidad, poco después de media noche.
Está a punto de hacerles notar las inconsistencias, cuando las copas chocan
entre sí, y alguien entra por la puerta que da al pasillo, encendiendo la luz.
Del pasillo vienen las voces alzadas de una animada
fiesta, y en el umbral, con la mano en el interruptor, está una niña de
aproximadamente doce años.
El comedor se ve tranquilo, como siempre se ha visto desde que recuerda. La luz
blanca zumba e ilumina cada uno de los rincones de la pared pintada de blanco
con pintura base aceite, para limpiar mejor el cochambre generado por la
pequeña cocina adaptada en una de las alas de la casa que solía ser de su
abuela. Desconcertada, la niña esquiva las 5 mesas del recinto y abre la puerta
que da a la calle. Sintiendo el frío en su pequeña nariz, se asoma a ambos
lados de la calle. Está tan oscuro que busca el interruptor para iluminar el
letrero puesto a todo lo ancho de la propiedad: CENADURÍA DON JORGE. A pesar de
la luz, no alcanza a ver nada y frunce el entrecejo antes de meter la cabeza y
poner el pasador a la puerta.
La voz de su padre la sobresalta. Le pregunta qué hace.
Ella contesta que escuchó algo y vino a ver si la puerta estaba cerrada. Don
Jorge sonríe a medias y mueve la cabeza, riéndose de la vívida imaginación de
los adolescentes. Le pide que regrese a la casa, que ya casi es hora de los abrazos,
y la niña sale del comedor.
Antes de apagar la luz, Don Jorge le dirige una rápida mirada a una mesa en el rincón más alejado de su pequeña fonda. Encima de la mesa hay una fotografía de un grupo de gente joven sonriendo a la cámara, y frente a ella un simple vaso con una vela adentro, y un jarrón con flores frescas.
Conmemorando la Navidad, Don Jorge no solo adorna su cenaduría. También pone un pequeño altar, año con año, a los amigos que una Navidad de hace 20 años, nunca llegaron a cenar.
Antes de apagar la luz, Don Jorge le dirige una rápida mirada a una mesa en el rincón más alejado de su pequeña fonda. Encima de la mesa hay una fotografía de un grupo de gente joven sonriendo a la cámara, y frente a ella un simple vaso con una vela adentro, y un jarrón con flores frescas.
Conmemorando la Navidad, Don Jorge no solo adorna su cenaduría. También pone un pequeño altar, año con año, a los amigos que una Navidad de hace 20 años, nunca llegaron a cenar.
22 de noviembre de 2015
3.43 PM
Viajo por las edades de tus manos
Por los veranos de tu boca
Por los veranos de tu boca
Me quedo a esperar el vaivén de tus piernas
La muerte oscura y dulce de tu beso
Dos labios que no dicen nada
Que se queman en el aire espeso
De una tarde
Te espero, tu espera es mi patrimonio.
Me he vuelto viejo y un niño esperando
recordando la música de las estaciones de tu cuerpo.
20 de noviembre de 2015
25 verdades.
Por @engentada
Luego de mis años de cómoda adolescencia, me atreví a mirarme fuera de la neblina de la negación. Descubrí, casi con horror, que me había transformado en un adulto.
Uno, pese a lo mucho que lo intente, no puede evitar crecer. Y es en esas circunstancias en donde miras a tu alrededor y empiezas a preguntarte qué hiciste mal.
No, no hiciste nada mal. Sólo te alcanzó la edad. Y entre todos los cambios de los que me dí cuenta por experiencia propia y algunas más que me han contado mis amigos, destaco estas 25 verdades universales de convertirse en un adulto.
1. Nunca te pagan lo suficiente.
2. Siempre será demasiado pronto para tener hijos.
3. El sueño que tenías cuando ibas a la escuela no es nada comparado con el sueño que tienes cuando trabajas.
4. No importa qué edad tengas, estando solo en tu casa o en el trabajo, jamás dejas de jugar.
5. Siempre hay alguien que hace las cosas mejor que tú.
6. Nunca sabrás por qué quieres trabajar con ellos. Ni tu entrevistador lo sabe.
7. El mundo es un desmadre y esta muy mal. Siempre lo ha sido, y siempre lo será.
8. Un inodoro, una cama y un refri son necesarios. Lo demás son comodidades.
9. El rebelde termina en donde comienza el salario.
10. Lo que puedes dejar para dedicarte a trabajar, es un hobbie.
11. Lo que no puedes dejar para dedicarte a trabajar, es una pasión. Cultívala.
12. Conoces a más gente de la que eres capaz de recordar.
13. Tienes menos amigos de los que creías recordar.
14. Todos tenían razón: los mejores años son los de la adolescencia.
15. Extrañas preocuparte por tarea y clases.
16. Tu título no importa.
15. Si no se dedica a nada y se la vive de peda o de viaje, es junior, vividor, o narco.
16. Te preocupa más ahorrar que gastar.
17. Te preocupa más salir a comer que salir a beber.
18. Los niños ya no te caen tan mal.
19. A estas alturas, ya no te importa que tu jefe vea el meme de minions que compartiste en Facebook.
20. Comienzas a considerar seriamente tomar clases de baile.
21. Comienzas a considerar seriamente hacer ejercicio.
22. Ya sabes para qué sirve la butilhioscina, la ranitidina y el paracetamol.
23. Nunca dejan de gustarte las caricaturas ni los super héroes.
24. Tu auto deja de ser algo que puedes presumirle a tus amigos y comienza a ser algo que te permite ir de un lugar a otro fácilmente.
Y por último, pero más importante:
25. Comienzas a entender que ningún adulto tiene ni puta idea de lo que está haciendo; todos están improvisando.
13 de noviembre de 2015
Una hoja en blanco
Una hoja en blanco. Un blanco brillante, luminoso, cegador a los ojos
negros que la miran. Ayer le dijeron “escribe esto”, por encargo. Hoy, con
libertad de inventarse una historia, las ideas se han quedado quién sabe dónde.
Y la hoja blanca sigue ahí, alumbrando la habitación helada, bajo el cielo
blanco de octubre. Él se pasea
atrevidamente alrededor, pero vuelve a la hoja tras su reclamo. Una hoja con su cara albina, amenazante,
retadora. “Sí, ya te he entendido“, dice con un parpadeo que sólo las hojas en blanco
podrían comprender. Entonces cierra los ojos.
Hay uno, dos, tres segundos de calma hasta que el fulgor de la hoja
atraviesa sus ojos cerrados. Dice “Eso,
justamente, ponlo aquí, ponlo aquí…”. Pero ahí no hay nada. Abre los ojos y se
desliza lentamente a la cocina por una taza de café. Sorbo a sorbo sus manos se
calientan, los dedos adquieren flexibilidad y brío. A la distancia, la luz desde el cuarto contiguo llama. Le
brillan los ojos. Taza en mano, apaga la luz de la cocina. Los pies llegan
hasta el quicio de la puerta y ve finalmente a la hoja inerte, con una mirada
desafiante, casi burlona. “Bien,” hace un guiño, y con la mano libre escribe en
el papel. Hay un largo suspiro, y después de uno, dos, tres sorbos al café, una
hoja en el puño cerrado.
6 de noviembre de 2015
el frenesí
Antenoche felicité a mis amigos por su cumpleaños. Uno había salido de acá y andaba en Letonia.
Cuando le contacté el wey al parecer andaba pedo, porque finalizando los temas de familia y amistad, me dijo que la gente que no había venido el día de muertos aquí, los había alcanzado allá.
Suelo ser respetuoso cuando alguien se pone pedo y dejo que diga lo que la embriaguez les impulse decir.
Cuando le contacté el wey al parecer andaba pedo, porque finalizando los temas de familia y amistad, me dijo que la gente que no había venido el día de muertos aquí, los había alcanzado allá.
Suelo ser respetuoso cuando alguien se pone pedo y dejo que diga lo que la embriaguez les impulse decir.
Juanito era un vato en común. Nos acompañaba a la cineteca en los 80s.
Recién mamaba a Bono después del evento del Live AID en el 85.
Había circulado un rumor que tenía SIDA. Cuando tocaba El TRI, se ponía desde Metro Guerrero a cotorrear jotos que salían al Bar 9. Varias veces se lo llevaron a la delegación.
Había circulado un rumor que tenía SIDA. Cuando tocaba El TRI, se ponía desde Metro Guerrero a cotorrear jotos que salían al Bar 9. Varias veces se lo llevaron a la delegación.
Armó casas de citas y proveía dotaciones variadas.
Se había convertido en el rey de los jotos, así se hacía decir él mismo.
Perdió piso y después desapareció.
Hasta que una vez lo encontraron muerto tirado en la vías del tren.
Se había convertido en el rey de los jotos, así se hacía decir él mismo.
Perdió piso y después desapareció.
Hasta que una vez lo encontraron muerto tirado en la vías del tren.
El día de muertos cuando vino hace unos años, dijo gustoso que aunque el tequila ya no era el mismo lo seguía disfrutando como si estuviera vivo.
Quería decir palabras de despedida como si no se fuera a repetir al siguiente año el cotorreo, pero bueno, si entre vivos hay pedos de comunicación, qué podemos esperar de los humanos para entender lo que quieren decir los muertos.
Quería decir palabras de despedida como si no se fuera a repetir al siguiente año el cotorreo, pero bueno, si entre vivos hay pedos de comunicación, qué podemos esperar de los humanos para entender lo que quieren decir los muertos.
Mi compa terminó diciéndome antes de jetearse, que el vodka que había conseguido en su ciudad de estancia, era mejor que incluso los que le habían mandado de Rusia.
Dijo que Juanito bailaba las de Wham como Freddie Mercury.
Qué mamada. El DF ya no es la mismo.
Dijo que Juanito bailaba las de Wham como Freddie Mercury.
Qué mamada. El DF ya no es la mismo.
24 de octubre de 2015
Mundo.
Este mundo empantanado
Con sus progresos y murallas
Este mundo con sus minas a cielo abierto
y sus tiraderos
Suites imperiales
firmamentos decorados con zopilotes y
Buitres come niños
Mundo inmundo
Frontera de piedra
Alambre de púas
Y jeringas de reuso
Mundo
Este
El que mira
El que mina
Con sus cordilleras de fantasmas
Y fémures sin dueño.
19 de octubre de 2015
Morning people
por @engentada.
Creo fervientemente que un factor decisivo en mi casi completa aversión al mundo es la gente. Eso, o tengo un poderoso sentido de la crítica, que va mucho más allá del nivel social y sanamente aceptable.
Admitámoslo, buena parte de nuestra percepción de los demás viene en realidad de nuestra capacidad de criticar, razonar, y emitir juicios. Perjudiciales o no, estos juicios son los que desde pequeños nos van forjando el criterio, y al menos en mi caso han funcionado a tal extremo que me descubro a veces siendo quizás demasiado sociópata como para disfrutar lo suficiente mi tránsito por la vida.
Hace apenas unas semanas tuve la buena suerte de ser escogida por una compañía para laborar como community manager. Estoy consciente del gran contraste que implica estar finalmente ligada al área de relaciones públicas cuando mi primer pensamiento ante una persona desconocida es "ALÉJATE", pero esta vez no hablaré de eso.
El punto en realidad es que como empleada de oficina tuve que romper mi rutina de NINIfreelance y levantarme temprano cada mañana para poder cumplir con un horario de trabajo, y aún más, abordar un autobús para trasladar mi bello y frágil ser durante 40 minutos a través de la ciudad. Gracias a la primera semana en esta rutina que sigue aproximadamente el 70% de la población de mi edad llegué a la conclusión de que en la mañana o a la gente se le acentúa lo idiota, o los humanos despreciables son los que salen más temprano de su casa.
No puedo quedarme con el simple "me cagan" y ya, eso no es gracioso y raya incluso en la misantropía por sí misma, y las cosas sin sustento son lo que le ha hecho tanto mal al mundo. No tanto daño como zona Maco o Martha Debayle, pero casi. Así que evitaré caer en eso y voy a analizar esto por partes.
¤La gente es más habladora.
No sé si se deba a que se trasladen en grupo o que la probabilidad de encontrar algún amigo que por desgracia los soporte sea mayor, pero encuentro a la gente que se traslada temprano particularmente habladora. No platicona, no, no vienen platicando. Vienen echándose un monólogo bastante extenso al respecto de temas que ciertamente sólo de escucharlos ya te matan neuronas. Como el tipo que es un entrepreneur incomprendido por su jefe, el wey que se la da de muy de mundo porque viaja un chingo pero no paga su educación privada porque vive con sus padres, o la tipa que se cree profunda y por eso corta con su novio igual de básico que ella. Los mamadores abundan. Y no sé por qué pero la gente que sale a la calle en la tarde es más silenciosa y agradable.
¤ Todos llevan prisa.
¿No pueden salir más temprano? Se hacen un favor a ustedes, a su empresa, y al mundo por ser un poco menos despreciables. Puede que suene descabellado pero si salen 10 minutos antes de lo que acostumbran, sus tiempos mejoran razonablemente.
¤Todos llevan mochilas grandes.
Si hay algo peor en este mundo que un camión lleno de gente, es un camión lleno de gente con mochilas y bultos enormes. Invariablemente se paran a tu lado y te embarran la mochila en la cara, o pasan junto a ti y te empujan. O vienen a tu lado y se te entierra algo que viene mal acomodado. Tienen maneras muy creativas de ampliar su volumen al doble, y más si son de los que van al gimnasio.
Estoy convencida por esta y muchas otras razones de que la hora hace que la gente se vuelva irracional, pero hay niveles.
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